27 de setembre, 2007

Berlín

Mañana por la mañana me subiré a un avión que me dejará en Barcelona. Allí me reuniré con Gala, la hermana de Adrián. Pasaré la noche en su casa y el sábado tomaremos otro avión que nos llevará a Berlín. Será una visita de médico, ya que el lunes estaremos de vuelta en Barcelona.

¿Y todo eso para qué?, os preguntaréis.
“Pues porque esta mujer no sabe estarse quietecita”, pensará Mariano, el zurdo.
“Habrá algún festival de algo”, pensará Estilografic.
“Será por trabajo”, pensará Desesperada.

“¿Para mejorar su alemán?”, se preguntará la Interrogación.
“Quizás le ha tocado un premio de esos de fin de semana”, podrá pensar Vitruvia.

Frío, frío...

Resulta que, cuando empecé a temerme que íbamos a ser baja para la carrera transalpina de este año, Gala me anunció que ella se apuntaba a otro bombardeo; uno de esos que a mí no me flipan tanto por jugarse en otro tipo de suelo. Pero como a falta de pan, buenas son tortas, lo barrunté por espacio de unos minutos y le dije que sí, que vale, que yo también me apuntaba.

Hoy, sin darme apenas cuenta y tras unos meses de entrenamiento muy, pero que muy sui generis, me hallo a las puertas del día D. El domingo, día 30 de septiembre, a las 9h de la mañana, estaré – si nada lo impide – en la línea de salida del
Maratón de Berlín. (Banderas, espero que no me odies por esto.)

Y por lo que parece no somos las únicas chaladas que no tienen nada mejor que hacer este domingo por la mañana, ya que se ha completado el cupo de inscripciones. Seremos 40.000 personas corriendo 42 km (+ 195 metros) simplemente porque sí, porque nos apetece...




PD: Llevaré el dorsal F6030.

:-)

Contra el abuso en todas sus formas y colores

A través de la bitácora Mar de preguntas me enteré ayer de que hoy, 27 de septiembre, es el día internacional de los blogs contra el abuso...
Como, desgraciadamente, no hay más que abrir el periódico para encontrar varias noticias relacionadas con algún comportamiento abusivo, yo me limitaré a hacer una reflexión a partir de una anécdota personal.


Cerca de donde vivimos, en Vigo, hay una pequeña empresa que trabaja con vidrio y cristal que posee una pequeña flota de furgonetas. Durante los primeros meses de residir aquí, y con motivo de un espejo que los propietarios de nuestro piso acababan de comprar, tuve que hablar varias veces con la titular del negocio, que aparte de maleducada resultó ser una incompetente. Digamos que a mí me cayó muy mal la señora, pero también es cierto que yo podría haber tenido mala suerte o ella un mal día que se le prolongó a lo largo de varias semanas.
En fin, a lo que iba.
Al cabo de un tiempo, estando yo en la parada del autobús que se halla en la acera de enfrente del negocio en cuestión, la susodicha señora aparcó la furgoneta justo en la zona delimitada para el bus. Sin dignarse a mirar a los cuatro pringados (pensaría ella) que nos hallábamos ahí de pie, la mujer y su hija salieron del automóvil con la cabeza bien alta y los modales a la altura del betún.
A mí se me quedó cara de imbécil pero la chica que estaba a mi lado lo dijo en voz bien alta: “Son unos prepotentes. Siempre hacen lo mismo. Se creen que son los amos del barrio... ¡Gentuza!”.
El autobús se las vio y deseó para poder detenerse en la parada sin obstruir todo el tráfico de la avenida Ramón Nieto (que no es poco).
Mi reflexión es la siguiente: si los ciudadanos de a pie, como la citada señora de la cristalería, hacemos uso y abuso de todo cuanto nos rodea por una supuesta superioridad autoimbuida, ¿qué no harán los/las que realmente ostentan algún tipo de poder?
Y a la vez me pregunto qué pensará esa misma mujer de los múltiples casos de abuso que probablemente escucha a diario en las noticias...

25 de setembre, 2007

Contra la censura en la blogosfera

Una entrada telegráfica para hacerme eco de esta lamentable noticia que Félix Soria nos ha dado a conocer. (Pinchad en el texto rojo para leer su post.)

20 de setembre, 2007

Wild Waves


Once again those wild waves

bringing about uneasiness,

rolling,

flooding in,

splashing,

crashing,

hitting the rocks,

bringing them down,

scattering them,

sweeping them back

into that long dead blue

and grey-green of mine.

Those wild waves...

curling in under your stormy presence

and lightning smile.


(Dedicado a mi Adrián en su ausencia)

...

19 de setembre, 2007

Vuelta al cole


Esta mañana ha dado comienzo el curso académico en la UOC.
Estoy matriculada de Teoría del conocimiento (o Epistemología) y Antropología Social.

En estos momentos elaboro el calendario con todas las fechas de entrega de trabajos, participación en los debates virtuales, etc.
Y estoy tan nerviosa como ilusionada. Siempre siento ese hormigueo en el estómago al principio de cada semestre. Además, me encanta reencontrarme con los alumnos que conocí en otras aulas, así como ir ampliando el círculo de compañeros virtuales con caras nuevas (disponemos de fotos).

Lo bueno de que empiece el curso es que me obliga a ponerme las pilas.
Lo menos bueno es que este blog va a resentirse muy, mucho del implícito cambio de prioridades en mi día a día.
En fin, como siempre decimos por aquí: esto no es ninguna obligación. Así que se hará lo que se pueda.

Nota para Wen: ¿A que no adivinas qué libro me mandan leer en Antropología Social para ir haciendo boca? (¡Hoy mismo me bajo al centro a comprármelo!)



17 de setembre, 2007

Mueve ficha. Te toca.


Siempre eché de menos tener una vocación profesional. Todo mi deambular físico y mental lo achaco a esa carencia, a ese vacío interno. Como si el mero hecho de ejercer un oficio con convicción facilitara todo lo demás.
Pero es que realmente creo que saberse en posesión de un “papel” claro en la vida ayuda a salir adelante a pesar de cualquier otra cosa.
En mi caso sé que mi férrea voluntad haría lo imposible para que yo lograra dedicarme a lo que fuese que quisiera. Sin embargo, carezco de vocación; y a pesar de ello, mi voluntad sigue siendo terca y obstinada. Por eso todos los días me taladra a conciencia con la misma letanía:
“Mueve ficha. Te toca.”

Y yo, antes de contestarle, cierro los ojos y respiro hondo.
“Qué pesada eres...”, le recrimino entre dientes, “si sabes que no tengo ficha...”.
...

13 de setembre, 2007

Minivacaciones en la Serra dos Ancares


Al final fueron sólo cinco días (del 2 al 7 de septiembre), pero cinco días de auténtico lujo.
El lujo consistió en desayunar y cenar cada día ante un paisaje divino y unas puestas de sol dignas de las mejores películas, además de ser los únicos huéspedes del albergue-refugio de los Ancares.



El lujo consistió en poder limitarnos a dormir, comer, pasear y leer, alejados de televisores, ordenadores, teléfonos, coches y todo tipo de contaminación (acústica, lumínica, atmosférica...).




El lujo consistió en respirar aire limpio y disfrutar de la naturaleza en la más absoluta tranquilidad, pues fuimos los únicos que estuvimos paseándonos por aquellas montañas de perfiles dóciles durante todos esos días. (Sigo sin comprenderlo.)










Por lo que hemos visto hasta el momento (y ya hemos ido a la Serra do Courel, a Peña Trevinca y a varios lugares de la provincia de Pontevedra y Orense), ésta es la parte de Galicia mejor conservada desde el punto de vista ecológico, si bien también presenta las huellas indelebles de incendios pasados, talas descontroladas y un exceso de pistas destinadas al tráfico rodado. En realidad, se trata de una Reserva Nacional de Caza creada en tiempos del Caudillo. En mi humilde opinión, esto ahora debería ser, por lo menos, Parque Nacional; la caza menor ya no está permitida y creo que ésta sería la mejor fórmula para que en un futuro se siguiera conservando la riqueza orgánica que aún perdura en estas tierras de pizarra y granito que unen Galicia con León: robles, hayas, castaños, acebos, tejos, rebecos, jabalíes, aves rapaces, musarañas, perdices... (Si ampliáis la siguiente fotografía, veréis la silueta de un rebeco que no nos quitaba ojo.)






En los Ancares gallegos existe cierta actividad turística en forma de casa rurales. Y resulta interesante visitar las ahora denominadas pallozas (antes, casas de teito) - las construcciones habitadas más antiguas de Europa, dicen -. En Piornedo, por cierto, hay una palloza museo por la que bien vale la pena pagar 1 euro.






Desde el punto de vista montañero, -no voy a aburriros con fríos datos sobre la altitud de las cumbres a las que ascendimos, desniveles y horas destinadas a nuestras excursiones-, quisiera comentar que las guías y mapas de esta zona, así como los supuestos senderos que la atraviesan, dejan bastante que desear. Si el objetivo de tal desinformación es que no se llene de turistas, me parece genial. Pero me da que tampoco va por ahí la cosa... Uno de los días nos pasamos 6 horas buscando un sendero que los helechos habían hecho desaparecer parcialmente. Lo bueno del caso, no obstante, fue que, en nuestra búsqueda, nos adentramos en un bosque tan frondoso como dolorosamente hermoso... (Al final, tuvimos que trepar río arriba hasta hallar el sendero.)






El último día hicimos muy buenas migas con un individuo melenudo y jovial que se nos presentó al inicio de la jornada para hacernos de guía a lo largo de 5 horas. Suponemos que esa mañana el tipo en cuestión (al que bautizamos como Goliath) se había levantado con ganas de salir de paseo y nosotros le debimos de aparecer como caídos del cielo.


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Y, bueno, hay muchas más fotos pero creo que esta selección sirve para hacerse una idea de nuestras últimas vacaciones, durante las que, si algo ganamos, fue salud. Sin duda.




(Haced clic en el título de esta entrada para acceder a la página web de Os Ancares.)

...

12 de setembre, 2007

No me lo puedo creer...

Tras buscar durante un buen rato información al respecto en Internet, me he dado por vencida.
Y es que el comentario de un tal Mikel en un blog particular me ha dejado K.O. En su intervención dice lo siguiente: "En Vigo, ciudad que cuenta con unos 300.000 habitantes censados, no hay ningún Punto Limpio; sin embargo sí lo hay en Vilagarcía (de unos 50.000 habitantes) y a 60 km de Vigo, en Lalín (20.000 habitantes) a 130 km de Vigo, y en el Rosal (unos 6.000 habitantes) y a 60 km de Vigo..."

¿Qué hago con mi vieja impresora y los cartuchos de tinta gastados que voy amontonando?

Y otra pregunta que se formula automáticamente en mi mente y no sin horror:
¿Qué hace la mayoría de los vigueses con sus residuos electrónicos?

11 de setembre, 2007

12 de noviembre de 2001

Lo sé. Hoy es 11 de septiembre de 2007. Y se habla de sucesos trágicos acaecidos en ediciones pasadas de esta misma fecha. O bien se celebra la fiesta nacional de Cataluña.
En realidad, yo había abierto el blog con la intención de empezar a contaros nuestra semanita de vacaciones en Os Ancares pero tan pronto como he tecleado mi contraseña, me he dado cuenta de que no me apetecía en absoluto escribir sobre esto. (Pero lo haré. Y con fotos. Lo prometo.)

Sin comprender muy bien por qué, he querido rescatar esto que escribí el 12 de noviembre de 2001... Quizás porque noto que a mi "alrededor" hay muchas personas que se sienten así.
(Añado versión improvisada al castellano, por petición de mi admirada Interrogación.)

Per fi m'ajec a dormir
i em llevo de matinada
amb un aplom
que ja no és trencadís.
El dia es desperta amb mi,
amb lentitud serena
i posat tranquil.
Les figures quotidianes,
d'habitud anònimes i grises,
avui duen complements acolorits
i semblen esbossar un somrís.
La mà gèlida del matí
m'acarona les galtes
i em fa tornar vermell
el nas que goteja.
Em ploren els ulls de la fresca
però me'ls noto brillar de goig.
Avui escurço la distància
fins l'edifici alt i fosc d'oficines
amb una resignació
que no és res més
que l'avantsala
del meu propi projecte.
Sigui com vulgui,
que jo no sóc d'aquí
i ja no em desconsolo
per provar de ser-ho.
Avui m'assec més pacient
davant l'ordinador
perquè sé del cert
que la realitat no és pas
aquí dins.
El que he de viure
hiverna com una fera
i, mentrestant,
prenc forces per poder atrapar,
sense errar el tret,
l'oportunitat d'ésser
jo mateixa.

En castellano:

Al fin me echo a dormir

y me levanto de madrugada

con un aplomo

que ya no es quebradizo.

El día se despierta conmigo,

con lentitud serena

y ademán tranquilo.

Las figuras cotidianas,

de habitual anónimas y grises,

hoy llevan complementos coloridos

y parecen esbozar una sonrisa.

La mano gélida de la mañana

me acaricia las mejillas

y pone colorada

la nariz que gotea.

Me lloran los ojos del frío

pero me los siento brillar de gozo.

Hoy acorto la distancia

hasta el edificio alto y oscuro de oficinas

con una resignación

que no es más

que la antesala

de mi propio proyecto.

Que sea como quiera,

pues yo no soy de aquí

y ya no me desconsuelo

por intentarlo.

Hoy me siento más paciente

ante el ordenador

porque sé a ciencia cierta

que la realidad no está

aquí dentro.

Lo que tengo que vivir

hiberna como una fiera

y, mientras tanto,

reúno fuerzas para poder atrapar,

sin errar el tiro,

la oportunidad de ser

yo misma.

01 de setembre, 2007

30 d’agost, 2007

¿Vivo entre personas?

1- Al poco de vivir en el tercer piso de este nuevo edificio situado en las afueras de Vigo, tuve la lastimosa oportunidad de presenciar a través de la ventana del comedor cómo un hombre de edad avanzada daba una impresionante paliza a su perro con el bastón. Fuí corriendo a por la cámara para obtener pruebas y poder demandarle pero estaba demasiado lejos...

2- Al cabo de no muchas semanas tras este primer incidente, y estando yo en la sección de champús de un supermercado, un hombre de unos 60 años empezó a gritar y a insultar a su esposa con muy mala baba por algo de lo más normal: por demorarse en comparar el precio de los productos. Parecía que el hombre tenía la paciencia extracorta. Vamos, más o menos como su cerebro. Y la pobre mujer iba menguando a ojos vista hasta ponerse a temblar. La rabia se instaló en mi estómago y me quedé mirando fijamente al tipejo aquel hasta que finalmente bajó la voz y se contuvo.
Lo más indignante de todo este episodio fue constatar la pasividad de la gente. De todas las personas que se movían a nuestro alrededor ¡¡ni una sola levantó la vista!!
A punto estuve de empezar a gritar allí mismo: ¿¡Pero es que estáis todos cieg@s?! ¡¿No véis que este tipo está maltratando psicológicamente a su mujer delante de todo el mundo?! Huelga decir que salí de allí muy cabreada con aquel hombre, pero todavía más decepcionada con "la humanidad".

3- A lo largo de este mes de agosto, el edificio en el que vivimos se fue vaciando de vecinos que se iban de vacaciones. Pero durante varios días 2 perros estuvieron merodeando por la entrada del bloque de pisos. El de las fotos que ahora os cuelgo no se movía de delante de la puerta del garaje, por lo que resulta muy evidente que esperaba a que su amo/ama cruzara ese umbral en cualquier momento.
La carita del pobre chucho lo dice todo... (Ampliad la foto con un clic.) Ahora ya no está.



4- La gota que ha colmado el vaso de esta serie de situaciones lamentables cayó anoche: alguien de nuestra comunidad de vecinos había colgado esta nota en la entrada del edificio. Como no sé quién ha sido, no puedo ir a decirle que lo que tiene que hacer ipso facto es llamar a la policia siempre que tenga la mala suerte de "presenciar" un maltrato tan flagrante como éste... (Clic en la foto para leer la nota.)


Puede que todo esto sea normal y yo haya vivido en una burbuja durante 35 años...

...

29 d’agost, 2007

Presente de un pasado con mucho futuro

Entre el año 2002 y 2006 trabajé como adjunta a gerencia y coordinadora de la Jove Orquestra Nacional de Catalunya.

Gracias al estrecho e intenso contacto mantenido durante ese tiempo con la música clásica y con las ilusiones a flor de piel de más de 100 adolescentes con edades comprendidas entre los 11 y los 23 años, los recuerdos que conservo de esa época son siempre muy vívidos y emotivos.

Hace días, navegando por la página web de YouTube, dí casualmente con el vídeo de una de las más prometedoras violinistas de este país.
Lo cierto es que me emocioné. Si no recuerdo mal, cuando la conocí no tenía más de 15 años.
Os dejo con Judit Bardolet, interpretando El Sonetí de la Rosada, d'Eduard Toldrà en la biblioteca municipal de Vic, su ciudad natal:

28 d’agost, 2007

¡¡ME HAN DADO UN PREMIO!!


¡QUÉ FUERTE!
Ana, esa mujer encantadora que escribe a través del velo, me ha concedido este premio.
Me ha hecho mucha ilusión. Y si bien Ana tiene sus buenos motivos para otorgármelo, yo no acabo de verme el mérito...
En cualquier caso, deseo aprovechar la circunstancia que este gesto de Ana me brinda para hacer público que este blog - que empezó nostálgico y perezoso - me está reportando una infinidad de buenos momentos, ya que gracias a él estoy conociendo a personas maravillosas, inteligentes, críticas, divertidas, profundas, comprometidas...
Y como un blog no tiene sentido ni razón de ser si no es leído por otras mentes, permitidme que dedique este premio a todos aquellos que os pasáis por aquí a menudo, de vez en cuando, casi nunca o quizás en un futuro.
Gracias a tod@s por ayudarme a crecer.

24 d’agost, 2007

Adiós, Guille.

Recuerdo perfectamente el momento en que te conocí: estabas zurciendo los botines de tus botas plásticas de alpinismo. A más de 5.000 metros de altura, en el campo base del Condoriri. A primera vista hubiese jurado que eras alemán o del norte de Europa. Ibas acompañado de dos buenos amigos, pero de los tres, tú eras el reflexivo, el observador, el callado. Te gustaba cocinar, hablabas poco y sabías escuchar. Tu gesto era calmado y tus brillantes ojos azules, tan vivaces como serenos.


A los pocos días de habernos conocido, tus compañeros se fueron ya a casa, a Rosario (Argentina), pero tú decidiste venirte con nosotros (dos catalanes y un vasco) e intentar culminar el imponente Illimani.
Y te recordaré así: agotado pero satisfecho de llegar al campo de altura de aquella enorme masa de nieve y granito. Y todavía más feliz y relajado tras realizar con éxito nuestra empresa, allí, esperando el autobús en aquella polvorienta pista de aquel remoto lugar de Bolivia.



Deseo recordarte así.
Porque hoy Rober, el chico vasco, me ha dicho que el pasado día 15 de agosto te caíste en una grieta de 150 metros de profundidad en el Artesonraju (Perú)...
Y que nunca más saliste de ella.
Deseo recordarte tostado por el sol, sosegado, amable y sonriente. Deseo recordarte contándome tus inquietudes y tus anhelos, como hiciste aquella vez en medio de la niebla y el frío, en una clara muestra de complicidad que yo siempre agradecí.
Deseo recordarte cercano y lleno de vitalidad. Tal como eras. Porque me duele demasiado imaginarte sin vida dentro de una fría, oscura e inhóspita grieta de hielo.
Te mando un beso grande. Tan grande como tú eras. Adiós, Guille.

16 d’agost, 2007

Trabajo y familia


Voy a estar unos días sin actualizar este blog por causas de fuerza mayor: por trabajo y por la visita (¡¡POR FIN!!) de mis padres a Vigo durante toda la semana que viene.

Espero ir visitando vuestras páginas virtuales, al menos, aunque ya muchos de vosotros estáis o estaréis también de vacaciones.

En cualquier caso, disfrutad.

Besos y hasta pronto.

12 d’agost, 2007

Viaje relámpago al Sur (IV y última parte)

Lisboa.
Es domingo. Hace mucho calor ya, y eso que apenas son las 9 y media de la mañana. El termómetro del coche marca 36 grados. Para cuando nos vayamos –a eso de las 5 de la tarde-, habremos superado los 41º C.

Las calles están desiertas. Los comercios, cerrados. Las cafeterías, a medio abrir.
Estamos en pleno verano y es muy temprano para un día festivo. Así que los únicos que pisamos la calzada y las elaboradas aceras de la capital lusa somos los turistas y los indigentes “sin techo”.
Bajamos una de las principales avenidas de la ciudad, encubiertos por la sombra que proyectan sus ya vetustos árboles de copa generosa y follaje densamente oscuro.
Me llama mucho la atención el suelo de estas calles; han sido empedradas con gran dedicación. Llenas de filigranas las más céntricas y visitadas; repletas de suciedad y colillas allí por donde no suele pasearse la mirada del turista.





Desayunamos en la terraza de una cafetería llamativamente espaciosa, situada en una de las mayores plazas de Lisboa. A un lado, un matrimonio ruso –creo- de unos sesenta años. Al otro lado, un matrimonio joven de italianos con sus dos hijos. Más allá, cuatro amigas italianas. Detrás, una pareja de ingleses.
Por la calle escucho toda suerte de idiomas. La mayoría entendibles y todos europeos. Visitamos el
Castelo de San Jorge, donde casualmente hoy se celebra una boda. Curiosa combinación la del atuendo desenfadado de las gentes de paso con la encorsetada vestimenta de los asistentes al evento nupcial...




Adrián realiza una fotografía panorámica de la ciudad desde el Castelo (haced clic para ampliarla).
Y seguimos paseando... (haced clic en la segunda foto, que también es panorámica).






Nos subimos a una extraña torre que parece estar hecha única y exclusivamente para que los venidos de fuera asciendan hasta su máxima altura para sacar las inevitables fotografías de la ciudad desde arriba. Y como hoy ejercemos de turistas, hacemos lo propio.





Proseguimos nuestro paseo. El calor aprieta de lo lindo. Tras visitar el maravilloso invernadero del Parque Eduardo VII (Estufa fria)...


...nos volvemos al coche empapados de sudor y ávidos de chapuzones, por lo que abandonamos la ciudad por el concurrido puente 25 de abril (rectificación).


Realizamos una breve parada técnica en el camping y nos dirigimos de nuevo a la Praia do Meco. Esta tarde no haremos mayor esfuerzo que zamparnos un helado, leer el periódico y zambullirnos en estas aguas atlánticas de olas forzudas y rugido ensordecedor. Aún así, nos pueden las ganas de jugar a salir del agua "surfeando" sobre una ola...


La playa tiene unas dimensiones descomunales. No sé cuántos bañistas habrá, pero lo cierto es que en ningún momento nos molesta el ruido ni los gritos ni la música de nadie. Me alegro de que en este sentido, los portugueses no se parezcan a los españoles...
Nos dirigimos a un chiringuito en el que toda la comida que sirven está cocinada a la brasa con carbón. Nos pedimos unos carapaus (jureles) y unas sardinhas con ensalada. De postre, lo más chocolateado de la casa, como no podría ser de otra manera. Todo nos sabe exquisito, pero el pescado es sencillamente memorable.


El sol empieza a dejarse caer: sin duda alguna, éste es el mejor telón posible para poner fin a nuestro improvisado viaje al Sur... ¿No os parece?


Y a todos los que habéis sido capaces de leer este ladrillo hasta aquí, os mando un enorme beso veraniego. MUÁ.