29 de novembre, 2007

Salvem Montserrat!!!



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Ja veurem si serveix d'alguna cosa / Ya veremos si sirve de algo.

20 de novembre, 2007

Estoy... que no estoy


TRABAJO, TRABAJO Y ESTUDIOS.

ES LO QUE HAY.

HASTA PRONTO.

CUÍDENSE.

:-)

14 de novembre, 2007

Ocho cosas que quiero hacer (antes de morir)


Kurtz me pasó este meme hace días. Y yo le puedo asegurar que he estado dándole vueltas a lo de las ocho cosas desde entonces.

Por querer hacerlo bien hasta me llevé un bloc de notas al baño para ver si allá me venía la inspiración. Pero nada.
El domingo, caminando por un hermoso bosque de robles y castaños, le comenté a Adri que me veía totalmente incapaz de pensar en 8 cosas que querría hacer antes de morir. (Y digo yo que lo de antes de morir es una obviedad, ¿no?). Que cada vez que me ponía a pensar, me quedaba literalmente en blanco.
A lo que Adri me contestó que eso es buena señal porque indica que estoy tranquila con lo que tengo y no hay nada que me quite realmente el sueño...

Vale, de acuerdo, ahora alguien podrá pensar que lo que me ocurre es que no tengo ilusiones. Pues no. Porque sí tengo ilusiones, lo que pasa es que no hay nada que piense que me gustaría hacer en un futuro y realmente crea que no voy a poder llevarlo a cabo si me lo propongo de verdad; ah, y las cosas sujetas al azar o destino, no cuentan (que me toque la lotería y tal y cual).

Kurtz, voy a tener que saltarme todas las reglas del meme. Ya ves. Pero que conste que lo he intentado, eh.
Eso sí, esta cadena me ha venido muy bien para plantearme un tema serio: de morirme hoy mismo, lo haría en la más absoluta serenidad, sin la angustia de saber que me dejo cosas en el tintero. Lo afirmo con total franqueza.

Así, pues, la conclusión es ésta: hasta el día que me muera deseo seguir como hasta hoy. Ni más, ni menos. Porque hace tiempo que no me planteo las cosas para un futuro más o menos lejano. Toda mi energía y mis decisiones están centradas en el presente. Todo lo que supuestamente querría hacer, ya lo estoy haciendo.
Si algo he aprendido de mí misma en estos treinta y seis años, es que cuando deseo algo fervientemente, no ceso hasta que lo consigo. O sea, que si hay algo que ahora mismo no tengo es porque, o bien no me lo estoy currando, o bien no lo deseo tanto como parece.

Hablo por mí. Que conste.



[Las fotos son de hoy. He ido a correr un poco por el monte; qué gran placer es oír caer las hojas y pisar esa inmensa alfombra de vivos perfumes.
Se las dedico a Raquel, cuyo blog es un verdadero himno a la belleza.]

12 de novembre, 2007

EL PREMIO


PARA LOS QUE NO SEPÁIS DE QUÉ VA ESTO:

Todo empezó, curiosamente, el día en que descubrí el blog de Clandestino: Un mundo casi perfecto. Aquel día en su entrada hablaba de su novia noruega. A mí aquello me pareció una historia muy real sobre un amor tan bonito como complicado, y me enganché a leer su blog. Con el tiempo, Clandestino se dio cuenta de que su relato sobre Mina, la novia noruega, estaba muy bien valorado por sus lectores habituales y, además, parecía conmoverlos como ninguno. De ahí surgió la idea, según parece, de organizar un Concurso para Clandestinas, que consistía en presentar un texto breve inspirado en la historia de su novia noruega, junto con una foto relacionada con el tema y otra foto de los pies de la concursante.

Lo cierto es que Clandestino nunca imaginó que sus lectoras estuvieran tan p'allá como él y nunca creyó que se molestarían en enviarle todo eso. Pero lo hicimos. Clandestino contó incluso con un excelente jurado virtual formado por él mismo, el Zurdo, Estilografic y nuestro añorado Náufrago.

Durante demasiados días nos tuvieron a las concursantes en ascuas, delibera que deliberarás, hasta que por fin el día 23 de octubre, nos comunicaron el fallo final. No me lo podía creer... ¡Había ganado!

PARA LOS QUE YA SABÉIS DE QUÉ VA ESTO (podéis saltaros el párrafo anterior):

Cuando volví a casa tras aquellos días de trabajo en Cataluña (que es donde me pilló la buena noticia), me puse en contacto vía email con Clandestino, que parecía estar todavía más contento que yo de poder mandarme el premio.
Ayer, 12 de noviembre, recibí el galardón en mi casa envuelto en un sobre certificado. Dentro había otro sobre blanco con el membrete de una editorial madrileña y dentro de éste, una bolsita de papel roja, con asas y el nombre de una tienda de camisetas impreso... Lo olí todo con mucha curiosidad (sí, es una manía mía).
Sinceramente os digo que estoy encantada con mi premio, pero no por el hecho de haber recibido una camiseta sino porque ésta significa muchas cosas más. La vertiginosa sensación de haber traspasado el mundo virtual para llegar al real: el contacto por correo con Clandestino sin usar ya nuestros pseudónimos blogueros, el paquete, la foto... Todo esto me está haciendo muy feliz. Y ahora me pongo cursi pero como sé que a Clandestino le va este rollo, lo hago. Que el verdadero premio ha sido conoceros a todos vosotros, haber sido capaz de vencer mi apatía y escribir, haber conseguido que me emocionara y riera a diario con vuestras entradas, haberos tenido ahí porque sí, porque nos apetecía a todos.
Bueno, no me enrollo más, que menuda entrada me está saliendo y no se la va a leer nadie.
Muchísimas gracias a todos, empezando por Clandes por ser el artífice del concurso pero terminando por cada uno de los que estáis al otro lado de mi blog.
Un abrazo inmenso y muchos besos.

Clandestino me pidió que colgara en el blog una foto mía con la famosa camiseta en cuanto la recibiera. Pues bien, aquí la tenéis (al final de esta entrada).

Y para los que no lo leyeron en su momento, aquí está el texto que presenté al concurso:

Una brisa gélida y húmeda lijaba sus mejillas mientras una densa gota de sudor descendía contra toda lógica por la cara interna de su brazo derecho. Se aflojó un poco el cuello de la chaqueta para liberar algo de ese calor nervioso que su cuerpo había empezado a irradiar en el momento mismo de bajarse del avión en Oslo.
Avanzaba con paso firme y ademán decidido, como si los pasillos del aeropuerto de la capital noruega formaran parte de su vida cotidiana. Ya no había marcha atrás. Hacía más de dos meses que Mina le había llamado por última vez. Llorosa, con la voz entrecortada y abrumada por la angustia le había dicho que no podía, que no tenía fuerza suficiente, que era una cobarde, que la olvidara. El mensaje llegó de forma tan inesperada y sonaba tan irreal, que Carlos apenas reaccionó. Tan solo atinó a pedirle que se calmara, que no se preocupara por nada, que todo saldría bien. A través del teléfono le mandó un beso tierno y sincero, y le prometió que la llamaría al día siguiente... Y la llamó. Al día siguiente. Y al otro. Y todos los días hasta prácticamente cumplir los dos meses. Mina nunca respondió al teléfono y jamás devolvió los mensajes que él dejaba grabados con dolorosa ansiedad en su contestador.

Tendió al taxista una tarjeta con las señas de ella escritas en tinta azul. El chofer asintió con un locuaz gesto de la mano, arrancó el coche y enfiló por una avenida de calzada mullida y salpicón de árboles grises. La nieve silenciaba el paso del automóvil. A Carlos le dio la sensación de estar surcando aquel frío manto a lomos de algún animal fantástico “y tan ficticio como mis sueños con Mina”, pensó con acritud. Le escocían los ojos de tanto contener el llanto; miró por la ventanilla e intentó concentrarse en la belleza onírica de aquella ciudad de fábula.
Al cabo de lo que le parecieron unos pocos segundos, el chofer silenció el motor y le indicó la tarifa apuntándola con el dedo. Carlos le pagó generosamente, se bajó del vehículo y respiró hondo. El aire frío le hizo toser. Escrutó la fachada del edificio en busca de la que debía de ser su ventana. Quietud.
Se acercó al portal y pulsó el timbre de una vivienda que no era la de Mina. Una voz cansina pero amable preguntó por su identidad. Pronunció el nombre de ella en tono interrogativo y la voz del aparato debió de contestarle que se había equivocado de piso pero que, no obstante, le abría. “Perfecto”, pensó Carlos.
Ascendió los peldaños del inmueble con decisión pero sin ánimo de espantar al sosegado silencio que se descolgaba con pereza por el hueco de la escalera. Se detuvo ante la puerta pintada de verde que mostraba la letra C. “Curiosa coincidencia”, se dijo. Pulsó el timbre y esperó. Tragó saliva. Se atusó el pelo. Aguzó el oído; las tablas de madera crujieron bajo su peso al acercarse a la puerta para escuchar. De pronto sonaron al otro lado los pasos ágiles y livianos de un par de pies enfundados en algún tipo de zapatilla. Carlos se enderezó de inmediato y esbozó su mejor sonrisa.
La puerta se entreabrió y un par de profundos ojos azules lo interrogaron sin mediar palabra. Su sonrisa se desvaneció como engullida por un desagüe y a continuación se oyó a sí mismo preguntar quedamente: “¿Mina?”
La chica pareció encantada de saberse la respuesta y en un inglés casi perfecto le dijo: “She’s gone to Madrid. I think she went to meet her boyfriend there.”


P.S. 1: Doy aquí las gracias a Cristina y Silvia, del gimnasio Liceo, por haber accedido amablemente a hacerme la foto allí mismo.

P.S. 2: La talla es perfecta, Clandes.

:-)




11 de novembre, 2007

El juego de Vitruvia a la catalana

El otro día nuestra querida Vitruvia nos propuso un juego con palabras en gallego. Me pareció un pasatiempo bonito y hoy he querido copiárselo para empezar la semana entretenidos.

De todos modos, ésta es la variante catalana, lo cual significa que mis palabras están en catalán (obvio) y que no os voy a facilitar ninguna traducción posible. Os invito a imaginaros qué pueden significar...

- xarxa
- sorra
- groc
- cigró
- suro
- xai

Si veo que os cuesta mucho, aportaré la traducción desordenada en un comentario. Son palabras de la vida diaria. No tienen nada de literatura.

Venga, no os cortéis y participad. Huelga decir que no vale usar diccionarios, programas de traducción ni amigos/-as catalanes. Los que sepáis catalán, absteneros, por favor.
:-)
¡Hagan juego, señores y señoras!

09 de novembre, 2007

Gràcies


[En català]
Com molts de vosaltres ja sabeu, fa uns dies vaig anar-me’n a Catalunya per feina.
La FEEC (Federació d'Entitats Excursionistes de Catalunya) m’havia contractat per fer de nexe lingüístic entre els representants de diverses federacions de muntanya i d'escalada que són membres de la
UIAA (Unió Internacional de les Associacions d’Alpinisme).
Doncs bé, senzillament voldria agrair a la FEEC i, en particular, a la persona que em va contactar per haver-me donat l’oportunitat de viure una experiència tan enriquidora. Mai no havia pogut conjugar tan bé la feina amb l’afició. Però el més important de tot és que, gràcies a aquella intensa setmana, vaig conèixer persones veritablement encisadores i vaig tornar a sentir dins meu aquella crida de la muntanya que tant costa de desoir.
Gràcies, Gabriel. Gràcies, FEEC.


[En castellà]
Como muchos de vosotros ya sabéis, hace unos días me fui a Cataluña por trabajo.
La FEEC (Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña) me había contratado para hacer de nexo lingüístico entre los representantes de varias federaciones de montaña y escalada que son miembros de la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo).
Pues bien, sencillamente quiero agradecer a la FEEC y, en particular, a la persona que me contactó el haberme brindado la oportunidad de vivir una experiencia tan enriquecedora. Nunca antes había podido conjugar tan bien el trabajo con la afición. Pero lo más importante de todo es que, gracias a aquella intensa semana, no sólo conocí a personas encantadoras, sino que volví a sentir dentro de mí esa llamada de la montaña que tanto cuesta desoír.
Gracias, Gabriel. Gracias, FEEC.

07 de novembre, 2007

Balance anual

Desde que practico la vida adulta (entiéndase por ello el vivir independiente de los padres y trabajar de manera continuada), he tenido muy claro que soy de esas personas que laboran porque no les queda otro remedio, no porque se lo pasen pipa tecleando palabras en una pantalla de ordenador (que es lo que hago yo).

A raíz de tanta clarividencia sobre mí misma y mi circunstancia, fui llenándome la vida con actividades ajenas al mundo laboral. Por encima de todo (leer, salir de juerga, ir al cine, etc.), he dedicado la mayor parte de mi tiempo libre a recorrer a pie kilómetros y kilómetros de tierra sin asfixiar – digo, sin asfaltar -, y a subirme por terrenos de perfiles inclinados y situados bastante por encima del nivel del mar.
Ésta, mi mayor afición, tomó forma definitiva allá por los años 1991-1992 durante mi estancia en Inglaterra, país que cuenta con una larga y mimada tradición excursionista a sus espaldas. A partir de entonces, los retos fueron yendo a más y pronto pasé del senderismo a la escalada en roca y de allí, al alpinismo con crampones y piolet.
Pasito a pasito fui descubriendo paisajes variopintos, cordilleras impresionantes, macizos de impacto, pueblos recónditos y gentes con un estilo de vida de lo más diverso y enriquecedor.
A lo largo de unos 10 años invertí los fines de semana, los puentes festivos y las vacaciones a perderme entre bosques, escalar paredes de roca, coronar cumbres nevadas, explorar valles profundos y recorrer países lejanos...



[Ascensión al Illimani, Bolivia]


El pasado día 28 de octubre se cumplió un año de mi vida en Vigo. Y ayer, día 6 de noviembre, este blog cumplió también su primer añito de existencia.
Para mí ha sido un año extraño (tampoco nos vamos a engañar al respecto).
Un año en el que he tomado mayor conciencia, si cabe, de todo lo antes mencionado. Un año durante el cual mi labor profesional ha ido perdiendo cualquier presunta traza de trascendencia. Un año en el que me he dado cuenta de que si algo realmente me llenaba hasta hace poco tiempo era saber que en unos días me hallaría de nuevo entre paredes de roca viva, durmiendo en un saco y cargando con lo esencial sobre mis propios hombros...



[Ascensión al Sajama, Bolivia.]


Este año ha sido duro porque, a pesar de haber intentado disfrutar con la práctica de otras actividades deportivas, como correr por asfalto, participar en duatlones o recorrer los suaves y taimados perfiles de Galicia, mi corazón sigue pidiéndome con insistencia que lo lleve a la alta montaña...

No pretendo que nadie comprenda esto. Es más, estoy segura de que nadie lo va a comprender de verdad; es probable que penséis que soy una persona muy desagradecida porque se diría que no valoro todo lo que, sin duda alguna, tengo la suerte de poseer.
Me da igual. Así es como me siento tras mi primer año de residencia en Galicia.

Éste es mi balance personal y esto es lo que hay.